sábado, 26 de octubre de 2013

CUANDO VIVIMOS UNA TORMENTA

CUANDO VIVIMOS UNA TORMENTA

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que  según él  le rindieran mejor sus cosechas. ¡Y Dios se lo concedió!
Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.
Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.
Pero Dios le contestó: "tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consumen y purificarla de plagas que la destruyen".
Y en nuestra vida es así como  nos pasa. Queremos que nuestra vida se a puro amor y dulzura, y  nada de problemas.
Una persona  optimista no es aquélla  que no ve las dificultades, sino  aquella persona que no se asusta ante ellas y no se echa para atrás. Por eso podemos estar seguros de  que las dificultades son ventajas que maduran a las personas y  las hacen crecer.
Por eso las  tormentas que se presentan  en nuestra  vida llegan  para hacerla comprender cuánto se ha preocupado por tonterías  que son chubascos pasajeros.
Lo importante no es huir de las tormentas, sino tener confianza en que pronto pasarán pero lo más importante  dejarán algo bueno en nuestras vidas .


DANA MILANO

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